¿Qué son las obras dramáticas?

El ser humano tiene una capacidad propia, que es casi un instinto: la de imitar. ¿Quién no disfruta imitando cómo se mueve o habla otra persona? Se cree que de esta inquietud surgió lo que hoy llamamos el teatro, hace ya miles de años.

El teatro es un espectáculo artístico, en el cual un grupo de personas actúa, representando distintas situaciones.

Teatro y género dramático

¿Cómo se relaciona lo anterior con el género dramático?

De la siguiente forma: muchas de las obras teatrales, han sido previamente escritas, creadas por alguien como obras de arte, del arte de la palabra.

Desde ese momento, forman parte de la literatura -es decir, son obras literarias- y al estar concebidas para ser representadas, pertenecen al género dramático.

En otras palabras, el género dramático es uno de los tres géneros al que pertenecen las obras literarias. Las obras literarias que pertenecen al género dramático se denominan obras dramáticas. Veamos sus características.

Autor y público

Debemos repetir que una obra dramática es una obra literaria, es decir, ha sido escrita por alguien.

Como toda obra literaria, debe tener un autor, una persona que la ha creado y la ha escrito. Al autor de la obra dramática le llamamos dramaturgo. Ahora bien -aunque hemos dicho que la obra dramática podemos leerla, o escucharla de otra persona que nos la lee-, la finalidad de esta obra no es solo ser leída, sino también ser representada.

El dramaturgo que la escribe, lo hace pensando en esto: en que la gente, además de leer su obra, pueda verla puesta en escena. Así, descubrimos otra característica de la obra dramática: además del lector, su destinatario también es el público, los espectadores que presenciarán la obra representada.

Virtualidad teatral

Para que esto ocurra, contamos con una cualidad especial de la obra dramática, que es la posibilidad de ser puesta en escena. Es lo que llamamos virtualidad teatral. Esta capacidad no la tienen las demás obras literarias.

Cuando una obra dramática es llevada a escena -con actores, en un teatro- estamos frente a su realización práctica, lo que se denomina obra teatral. Dicho de otra forma, la obra teatral surge a partir de la obra dramática.

En la obra teatral, hay una persona que está a cargo del montaje, de interpretar la obra dramática y representarla. Este es el director. Él no es el autor, puesto que no ha creado la obra, pero la re - crea, vuelve a inventarla al ponerla en escena, la transforma en un arte nuevo.

Conflicto

Otra característica que define la obra dramática, es que a través de ella siempre se presenta un conflicto humano, más o menos universal.

Es decir, afecta a todos de una u otra forma. Por ejemplo: la guerra, el amor, el papel de la mujer en la sociedad, la injusticia, etcétera.

En algunas obras dramáticas, dicho conflicto está representado por dos fuerzas que luchan entre sí, pero en otras, no hay dos polos opuestos tan claramente definidos.

Hablan los personajes y los hechos

En las obras dramáticas, nadie cuenta lo que sucede. En ellas ocurren hechos y se expresan sentimientos. Pero todo esto se hace a través de los personajes y sus acciones. Son ellos quienes muestran lo que ocurre, a través de sus movimientos, actos y palabras. En algunos casos, ni siquiera se necesita de estas últimas.

Existen obras dramáticas mudas, en las que el dramaturgo sólo nos explica cómo se mueven los personajes, los gestos y miradas que ellos hacen. Por este medio, se expresa el conflicto

Estructura de la obra dramática: momento a momento...

La obra dramática posee una estructura especial, es decir, está construida en forma particular y propia. Está dividida en actos, que normalmente son tres y sirven para separar los momentos dentro de la historia.

Capítulos, cuadros y escenas

En cada acto se presenta una especie de capítulo distinto, que muestra cómo se va desarrollando la historia.

Dentro de cada acto pueden encontrarse distintos cuadros. El cuadro es una división que se genera cuando hay un cambio de escenografía, cuando el lugar donde se desarrolla la acción es distinto. Si la acción transcurre en el interior de una casa, y luego se muestra a los personajes en el jardín, ha comenzado un nuevo cuadro.

Dentro de los actos también hay otras divisiones más pequeñas, que son las escenas. Estas comienzan o terminan cuando un personaje nuevo entra o sale del escenario. Es decir, si al comienzo de la acción, escena primera, hay tres personajes, y uno de ellos se retira, comienza la segunda escena. Lo mismo ocurriría si en lugar de retirarse un personaje, entrara otro nuevo.

Una guía

Es importante decir que estas divisiones no son obligatorias. Hay obras dramáticas que, por ejemplo, están escritas en un solo acto. También, algunos dramaturgos no señalan los comienzos de escenas ni de cuadros en sus obras.

De todas formas, hacer estas divisiones tiene por objeto ayudar al posible director de la obra teatral. Es a él a quien le servirán como guía para cuando realice el montaje de la obra dramática, pero no significa que siempre tengan que estar presentes.

El lenguaje

Dentro de la obra dramática, existen distintos tipos de lenguaje. En ellas, las palabras se utilizan con objetivos diferentes. Te lo mostraremos con este ejemplo

El mundo dramático

Cuando estudiamos el género narrativo vimos que en las obras que pertenecen a él existía un mundo narrado. Lo mismo ocurre en las obras dramáticas.

En ellas existe un mundo dramático; es una nueva realidad, un mundo nuevo, ficticio, pero que parece real cuando nos aventuramos a leer una obra dramática, y mucho más cuando podemos presenciar su representación escénica, es decir, cuando la vemos convertida en obra teatral.

En este mundo nuevo, literario, existen tres elementos: la acción, los personajes y el ambiente, determinado por el espacio y el tiempo. Examinemos cada elemento por separado.

La acción

Constituye la parte más importante de la obra dramática. Tal vez recuerdes que en el mundo narrado no hablábamos de acción, sino de acontecimientos.

En el caso de la obra dramática, no hablamos de acontecimientos, ya que ellos no constituyen lo esencial de la obra. No importa qué ocurra, sino el hecho de que está ocurriendo algo -lo que sea- y ese algo está ocurriendo en este preciso momento, que vuelve a ser presente cada vez que leemos una obra dramática, o que vemos una obra teatral.

Recordemos que en el caso de las obras dramáticas, no hay nadie que nos cuente los que está sucediendo; nos enteramos de ello a través de las acciones de los distintos personajes.

Ahora bien, la acción, o trama de la obra, como ya dijimos, está siempre basada en un conflicto, en una realidad problemática que angustia o perturba al hombre, y que suele estar manifestada en dos fuerzas opositoras que luchan entre sí: el bien y el mal, la muerte y la vida, el amor y el odio, etcétera. Para plantearnos este conflicto, la acción consta de lo que llamamos instancias dramáticas.

Instancias

Con este nombre, aparentemente complicado, designamos a los distintos momentos de la acción que se nos presentan una obra dramática.

Estos son, la mayor parte de las veces, claramente diferenciarles. Son tres: la presentación, el desarrollo, y el desenlace.

·  Presentación: es la parte inicial de la obra, cuando se nos muestran las líneas generales de lo que tratará la obra. En este momento se deja más o menos perfilado el conflicto, aparecen los personajes que van a intervenir, y se nos muestran todas las cartas del juego. Normalmente, en las obras que están divididas en actos, la presentación corresponde al primer acto.

·  Desenlace: es la parte final de la obra, donde la madeja del problema ya se ha desenredado, las cosas vuelven a la normalidad, el conflicto se acaba.
Esto no quiere decir que siempre las obras dramáticas terminen con un final feliz, ya que un conflicto puede solucionarse, por ejemplo, con la muerte del protagonista. El final puede ser bueno o malo, triste o alegre, pero -en este momento- casi siempre el conflicto acaba por despejarse. Existen algunas obras en las que el conflicto no se soluciona, pero eso no es lo usual.
Normalmente, esta instancia dramática es más breve que las anteriores, y
suele coincidir con el tercer acto, en las obras que lo tienen. Asimismo, hay obras en las que el clímax está en el tercer acto.

Los personajes

Los personajes constituyen el segundo elemento dentro del mundo dramático.

Al igual que en las obras narrativas, en las obras dramáticas existen personajes, seres creados por el dramaturgo, que cobran vida en la ficción de la obra. Ellos dicen sus parlamentos y, a través de sus palabras, nos ayudan a configurar la acción.

Recordemos que los personajes se mueven, hacen gestos, llevan vestimentas, y los lectores nos enteramos de todo esto mediante las acotaciones.

Es importante que señalemos que estos personajes, que existen en la obra dramática, son encarnados por actores al momento de representar la obra y convertirla en una pieza teatral. Los actores son personas reales, que pueden dar vida a distintos personajes, según las obras que realicen.

En las obras dramáticas existen varios tipos de personajes. Estos son: el protagonista, el antagonista, personajes secundarios, personajes colectivos y personajes alegóricos.

El protagonista

Es el personaje principal, el más importante. Es quien representa a una de las fuerzas que normalmente existen en la obra dramática, y que se encuentran en conflicto.

Lo común es que el protagonista siempre trate de buscar la solución del conflicto de buena manera. Es un personaje con el cual el lector o el público se identifica; al leer o al presenciar la obra "solidariza" con él, se pone de su lado.

El antagonista

Es también un personaje importante, y representa a la otra fuerza que lucha. El antagonista es, entonces, quien se opone al protagonista, está en contra de que él logre sus fines.

Dicho de un modo familiar, el antagonista es como el malo de la historia. Él retrasa la solución del conflicto, y los lectores y espectadores destinatarios de la obra, generalmente, no estamos de su lado, no queremos que triunfe.

Parejas famosas de protagonistas y antagonistas son, por ejemplo, Batman y el Guasón, el Correcaminos y el Coyote, etcétera.

Personajes secundarios

Son aquellos que no representan una de las dos fuerzas en conflicto, sino que se suman a una de las dos, dando su apoyo ya sea al protagonista o al antagonista.

No hay que creer que por ser secundarios, estos personajes tienen menos importancia dentro de la obra. Lo que sucede es que el conflicto no está centrado en ellos, pero su acción es igualmente definitiva para el desenlace de la obra y su presencia es esencial.

Personajes colectivos

Son un tipo de personaje que, a pesar de ser una sola persona, representa a muchas otras; es como si fuera la encarnación de un grupo. Puede ser, por ejemplo, un representante del pueblo, o de los súbditos de un rey, por ejemplo.

Personajes alegóricos

Constituyen la encarnación de aquellas cosas abstractas, que no son personas. Evidentemente, estos son personajes simbólicos, a los que se les dan las características de aquellas cosas a las que representan.

Esto ocurre en aquellas obras donde participan como personajes La Primavera, por ejemplo, o La Muerte, representada como una mujer vestida de negro, que aparece de pronto. En una famosa obra dramática denominada El Gran Teatro del Mundo intervienen varios de estos personajes, como el Mundo, quien aparece en escena como si fuera una persona, que representa al universo entero.

El ambiente: espacio y tiempo

En el mundo dramático, el ambiente se encuentra determinado por el espacio y el tiempo.

Cuando decimos ambiente, nos referimos a la situación en la que se desarrolla la obra, al lugar físico, y al tiempo en el que se mueven los personajes. Es decir, el ambiente total en el que la obra se lleva a cabo, estará condicionado por el espacio y el tiempo. Revisemos estos elementos por separado.

Distintos lugares

El espacio refiere tanto al lugar geográfico como al lugar físico en que se sitúa la obra. En las obras dramáticas, la información sobre ellos se nos da mediante el lenguaje acotado.

El momento en que nos dicen cuál es el lugar geográfico donde ocurre la acción, es al comienzo de la obra. Esto puede no suceder, ya que no es obligatorio que se nos entregue esa información.

Luego, cada vez que comienza un cuadro nuevo, nos dirán cuáles son los elementos que constituyen el espacio físico, es decir, si la acción transcurre en un patio, en el interior de una iglesia, en un hospital, etcétera.

Los escenarios posibles son muchísimos, y solo dependen de las necesidades de la obra.

Esto es particularmente importante para el director, quien llevará a cabo la obra teatral, ya que a partir de los antecedentes que se den en la obra, él podrá guiarse para hacer la puesta en escena. Hay obras dramáticas que exigen más creatividad y capacidad interpretativa del director en este aspecto. Por ejemplo: una obra que se sitúe en el desierto, ¿cómo podrá él dar la impresión de desierto en un escenario?

Dos visiones

El tiempo que transcurre en el mundo dramático puede considerarse desde dos puntos de vista distintos.

Por un lado, debemos considerar el tiempo total en que se supone que se llevó a cabo el conflicto. Por ejemplo, si una obra muestra la situación de una señora que pelea con su marido, y esto ocurre desde hace años, esos años forman parte del tiempo total. Esto, aunque no se nos haya mostrado qué ocurrió en ellos, sino que solo se nos haya hablado de este tiempo, aludiéndose a él. Por esto, este tiempo se llama tiempo aludido.

Por otra parte, el tiempo se puede considerar contando solo el tiempo ficticio que transcurre desde que comienza hasta que termina la obra. Este puede ser un día, varios días, meses o incluso años. Por ejemplo: el primer acto puede mostrarnos una época determinada, y el segundo acto, que han pasado mucho años. A este tiempo -que es el que transcurre en la obra al momento de leerla o de verla representada- lo llamamos tiempo dramático.

Por lo tanto, el tiempo total de una obra dramática incluye el tiempo aludido y el tiempo dramático.

Aclaración

Es importante que aclaremos que en las obras dramáticas se produce lo anterior con el tiempo, debido a la finalidad de las obras dramáticas, que es la de ser representadas.

Evidentemente, ningún dramaturgo puede pretender que el público esté viendo la obra durante un día entero, ni durante muchas horas. La duración de una obra dramática está limitada al tiempo que demore en escena, una vez convertida en obra teatral. Esto suele ser un lapso de dos horas, aproximadamente.

Por la misma razón, la obra debe ser breve y compacta. Ello obliga a utilizar el tiempo aludido además del dramático, en que los espectadores -y lectores- puedan enterarse de algunas cosas que ocurrieron antes con solo mencionarlas, sin que tengan que verlas -o leerlas- personalmente.

El teatro: un antiguo espectáculo

Ya que hemos hablado del género dramático, cuyas obras están escritas para ser representadas en un escenario, digamos también algo del teatro.

El teatro es una manifestación artística, que tuvo su origen hace cientos de años. Se cree que los primeros hombres que lo realizaron fueron los griegos, aproximadamente en el siglo IV antes de Cristo.

De hecho, la palabra teatro viene del griego theatron, que significa lugar donde se mira, y de la palabra drama, que también viene del griego, y quiere decir acción.

Los griegos hacían representaciones ligadas a su propia religión. Normalmente, espectadores y actores se juntaban en las orillas de los cerros. Los primeros se instalaban en las faldas, con el fin de escuchar y ver la obra sin problemas.

De todas formas, los actores usaban unos zapatos altos -una especie de zancos-, para poder verse desde lejos, y hablaban utilizando unos conos, cuyo uso estaba destinado a aumentar el volumen de sus voces.

Su vestuario eran simples túnicas. También, se ponían máscaras, que representaban el estado de ánimo del personaje. De ahí vienen las conocidas máscaras de la alegría y la tristeza, que-estando juntas- son el símbolo del teatro.

Con el tiempo, el teatro evolucionó. El hombre construyó lugares especiales para las representaciones -más cómodos y con mejores condiciones de luz y acústica-, y las obras comenzaron a escribirse antes de realizarse en el escenario, como una manera de ordenar la representación. Así es como surgió el género dramático.

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